No es un problema individual ni un simple problema entre privados: es consecuencia de un modelo de gobierno que ajusta los ingresos, encarece la vida, beneficia a los usureros y obliga a cada vez más hogares a endeudarse para llegar a fin de mes.
Desde que gobierna Milei, el costo de vida se disparó mientras los ingresos quedaron cada vez más lejos de las necesidades reales. El resultado es una deuda que crece, una morosidad que se quintuplica y más de 5 millones de trabajadores y trabajadoras atrapados en un sistema financiero que lucra con la necesidad.
Por eso, desde la CGT impulsamos una campaña construida colectivamente junto a las secretarías y sindicatos, para poner en agenda una problemática que atraviesa a todo nuestro pueblo.