VIALIDAD NACIONAL NO ES CORRUPTA
Hay límites que no se pueden cruzar.
Quien conduce Vialidad Nacional tiene la obligación de defenderla, no de desprestigiarla para justificar su debilitamiento.
No vamos a aceptar que se ensucie una institución centenaria ni la dignidad de quienes la sostienen todos los días.
Exigimos rectificación y respuestas.
La historia juzgará a cada uno por sus decisiones. Nosotros sabemos de qué lado estamos.
Graciela Aleñá
Conducción